martes, 15 de octubre de 2019

¿En qué va el proceso de autoevaluación de la Maestría en Derecho?

La Comisión de Autoevaluación sigue adelantando labores en aras de la acreditación de alta calidad e invita a la comunidad académica del posgrado a estar pendientes de cómo hacer parte de este proceso.

La Maestría en Derecho, programa de posgrado de nuestra Facultad, cumple 14 años desde que inició actividades con su primera cohorte en el 2005. En 2007 se aprueba la primer versión del plan de estudios para la modalidad de profundización, pero no es hasta 2019-2, con la apertura de la primera cohorte en esta modalidad que deja de ser un programa con enfoque meramente investigativo. 

Para esto, la Comisión de Autoevaluación compuesta por los docentes Erika Franco Gómez, David Orrego Fernández y Felipe Andrés Cristancho Escobar se encuentra dando el primero de 3 pasos: el proceso de Autoevaluación que consiste en una revisión de lo hecho durante los últimos cinco años, reflexionando sobre nuestras fortalezas y aspectos a mejorar, para afianzar la investigación, docencia, la articulación del programa con el entorno y la administración del programa.

Fase II: Recolección de la información

Así mismo, se encuentran en la fase de recolección, selección y análisis de la información. Habiendo avanzado en gran medida con los indicadores documentales y estadísticos, ahora se disponen a recoger la información primaria, es decir, la generada por la comunidad educativa: opiniones, conceptos, conocimiento y aceptación de directivos, profesores, estudiantes y personal de administración académica y el sector externo como los egresados.

La Comisión de Autoevaluación invita a la comunidad educativa de la maestría a estar pendientes de las encuestas, entrevistas y grupos focales, empleadas como instrumentos sugeridos en el modelo del CNA, que contempla la evaluación a través de 10 factores que son las dimensiones o áreas de desarrollo del Programa y de los que se desprenden veintinueve 29 características, rasgos específicos de la calidad y otros 113 indicadores, como los referentes empíricos de las características.

Los factores son los siguientes: 1. Cumplimiento de los objetivos del programa y coherencia con la misión y visión de la universidad. 2. Estudiantes. 3. Profesores investigadores. 4. Procesos académicos y lineamientos curriculares. 5. Investigación, generación de conocimientos y producción artísticas. 6. Articulación con el entorno y capacidad para generar procesos de innovación. 7. Internacionalización, alianzas estratégicas e inserción en redes científicas globales. 8. Bienestar y ambiente institucional. 9. Graduados y análisis del impacto del programa. 10. Recursos físicos, gestión administrativa y financiera. 

La ponderación 

La ponderación muestra la lógica con la cual funciona la Institución y define su voluntad de mejora. Los objetivos, fines, principios y metas de la Institución se reflejan en la ponderación. Esto explica por qué debe tenerse en cuenta antes de la total recolección y total valoración de la información conseguida. En esta parte se da jerarquía de importancia a los factores y características para tener claridades antes de emitir juicios en los resultados obtenidos.

Tal y como está consignado en la guía del proceso de autoevaluación “La Universidad de Antioquia considera qué indicadores, características y factores deben someterse al reconocimiento diferenciado de su importancia como variables que se utilizan para evaluar la calidad". Ponderar es, por tanto, asignar valores a los factores, características e indicadores para establecer su importancia relativa y su incidencia en la calidad global del programa.

Aunque el CNA hace una propuesta de la ponderación las instituciones son libres de efectuar cambios sobre esta propuesta justificando debidamente cuáles son las razones y especificidades que respaldan dicho cambio. El Consejo Nacional de Acreditación plantea que “La consulta a la comunidad universitaria es necesaria para identificar su apreciación acerca del desarrollo de diversos procesos institucionales a partir de sus funciones y papel dentro de la institución y el respectivo programa.” 

Se le recuerda a la comunidad universitaria que la autevaluación, más allá de la búsqueda de la acreditación de alta calidad, es un espacio propicio para reflexionar qué se ha hecho al interior del Programa y qué se puede mejorar, por lo cual no puede ser un grupo de personas reducido el encargado de realizar el proceso; por el contrario, es indispensable la participación de todos los estamentos en su construcción.

A continuación más información de interés: https://bit.ly/2H0zsLJ

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